martes, 20 de mayo de 2008

Sin manual

Hoy es el cumpleaños de mi hijo.Con un poco de suerte menos de un tercio de su vida.
Por casualidad también es el cumpleaños de un amigo que acaba de ser padre y que no sabía si lo llamaba para felicitarle por una cosa o por la otra.
Le oía hablar de su hijo recién nacido y me resultaba imposible no recordar como me sentí yo cuando nacieron cada uno de mis hijos.

El primero impone, porque no tienes experiencia y la vida sigue empeñada en enviarte a los niños sin instrucciones, así que decidí dejarme llevar y disfrutar del momento esperando alguna señal que me hiciera más facil la tarea. Y llegó.

Una noche, después de amamantarle y cambiarle los pañales, me quedé mirándolo embobada como hacía siempre. Tenía poco más de un més de vida y era el centro de mi universo. Entonces, por primera vez me di cuenta de que me miraba.
Por primera vez tomé conciencia de que aquella vida que tenía en mis brazos era una personilla independiente, libre ,autónoma y única.
No me pertenecía, se pertenecía a sí mismo. Y ese momento marcó el resto de mi relación con él y con el resto de mis hijos.

Convencerme de aquello me hizo respetarles y empujarles a ser ellos mismos, lo cual es divertido y perplejo al mismo tiempo. ¿Como siendo todos mios y educados por igual pueden ser tan diferentes? ¡Ah, milagro de la naturaleza y las personalidades!
También me convencí de que no eran de"mi propiedad" por más que los llame mios y que tenía que ayudarles a volar por el mundo por sí mismos.

No se si lo he hecho bien o mal, pero lo he hecho con el corazón. Y ellos han crecido dándome satisfacciones y quebraderos de cabeza (como todos) y haciendo que me sienta orgullosa de ellos. De los tres.

En lo más de las casualidades me pongo a leer una revista y encuentro lo que a continuación voy a transcribiros:

"Tus hijos no son tus hijos
son hijos de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti
sino a través de ti
y,aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas
porque ellos viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad." (El Profeta. Khalil Gibran)


Para mis hijos que algún dia serán padres.

Y en especial para tí, Javier. Deseo de corazón que siempre te esfuerces en sentirte orgulloso de tí mismo y que encuentres el amor de tu vida.

2 comentarios:

Quinto Horacio Oliveira dijo...

Vaya, habrá que felicitar a Javier por merecer un texto tan bonito. Y a ti, por escribirlo, cuando te vea y me regales una sonrisa. A mí mismo ya me he felicitado un montón de veces desde hace un montón de años por saberte mi amiga.
PD: Si reescribieses tu último texto, sin comas ni puntos ni tildes comprobarías como mucha de su belleza se perdería. Así que si has querido (porque la ocasión lo merecía) hacerlo una vez, puedes y debes hacerlo siempre. ¿Okey Mckey?
Y no seas tramposilla y no vayas preguntando a hijos guapos quien es Quinto. Cómete el coco.

acieloabierteño dijo...

Gracias Ma, es el regalo más bonito que hubiera podido tener, independientemente del día del año. Aunque repito que un A3... jejeje.
Sabes que peleo por hacer lo que me hace sentir orgulloso, ya sólo me falta aprender a aprender de mis fallos. ¡Pero estoy en ello!
La cuestión es: ¿te sientes tú orgullosa de nosotros? Entonces, sigue sonriendo. TQ.