lunes, 3 de octubre de 2011

...Vuelve la calma

No hay nada como una buena tormenta, llena de truenos y relámpagos. De repente el escenario cambia radicalmente y las luces en el cielo y el agua, que cae incesantemente, limpian el ambiente, saturado de lo mismo un día tras otro.
Tras ella, los días son más despejados, el aire es más fresco y la vida parece entonarse, dirigida por una mano misteriosa hacia nuevos rumbos.


No hay nada como una buena tormenta interior, de esas que te hacen recapacitar y preguntarte si estás preparada, si realmente quieres, hasta donde estás dispuesta a llegar…



Aunque la respuesta era bastante obvia: hasta el final.

5 comentarios:

Jauroles dijo...

Yo me pido una tormenta! Estoy harto del calor.

Besos.

Escribir es seducir dijo...

ES INDISPENSABLE EN ALGÚN PUNTO DE LA VIDA TENER UNA TORMENTA INTERIOR.
LIMPIAR LAS COSAS QUE NOS HICIERON MAL Y SEGUIR ADELANTE COMO UN BUEN DÍA DE SOL DESPUÉS DE UNA TORMENTA

SALUDOS

Rochitas dijo...

la metáfora transmite la sabiduría de la espera; y nos fortalece en el enfrentar de la tempestad que rigurosamente cesará y dará paso a la calma.

caarsa dijo...

Después de la tormenta siempre viene la calma ...

Saludos

El guardian del Faro dijo...

Pues parece que se acerca, Jau..eso he oído en el tiempo ;))

Gracias Seductora...totalmente de acuerdo. :)

Sí Rochitas...ya lo decían mis antepasados árabes: "esto pasará también" :)

Si Caarsa...y el sol. Me alegro de volver a verte. :)

Besos para tod@s