lunes, 28 de febrero de 2011

A partir de mañana

Esta vez no voy a contártelo. Vendrás conmigo y aprenderás a disfrutar del momento.
Sólo tienes que cerrar los ojos y abrir tu mente. Dejar que se inflamen todos tus sentidos.

Te pondrás detrás de mí, con los pies bien firmes en el suelo y las piernas ligeramente abiertas; acercándote y rodeando mi cintura con tus brazos, al tiempo que depositas suavemente las palmas de tus manos en mi vientre, siguiendo el movimiento acompasado de mi respiración e impregnándose de mi calor, mientras reposas  tu cabeza en el hueco de mi cuello.
Imagina que eres di Caprio, sosteniéndome en una proa imaginaria, mientras me entrego a un mar embravecido.

Ya empieza...
Al principio sólo es un murmullo que se acerca poco a poco, con una cadencia lánguida y musical.
Un aroma intenso y provocador empieza a inundarlo todo, dilatando tus fosas nasales y activando tu cerebro.
El murmullo crece cada vez más, al mismo tiempo que sientes en tus manos cómo vibra mi cuerpo, que acerco más a tí reclinando mi cabeza hacia atrás, como si quisiera mirar el cielo a pesar de que también he cerrado los ojos.

Concéntrate en cómo las vibraciones suben desde mis pies, agitando mis piernas, sacudiendo mis entrañas.
No podrás evitar apretarte más a mí, rindiéndote a lo inevitable.
Ahora el sonido es un estruendo que inunda tus oídos, haciéndote vibrar conmigo. Se ha convertido en el galope desbocado de los cosacos de Kazán, que se dirigen con furia hacia nosotros. Nuestros cuerpos ya no tienen vida propia, han sido poseídos por un tsunami de fuego que los convierte en los conductores de un sin fin de explosiones.

Notarás como me pongo tensa, me arqueo más hacia tí y mi boca se abre como si no pudiera respirar.
Y cuando la luz cegadora de la explosión final lo inunde todo, te quedarás colgado del sonido que sale de mi garganta. Porque yo también explotaré, con toda la alegría, la excitación y la sensualidad del momento. Incluso jurarás que me has visto levitar.

Todo pasa en pocos minutos, a las dos de la tarde, en la Plaza del Ayuntamiento.
Justo despues de escuchar las palabras mágicas: "¡senyor pirotècnic, pot començar la mascletà!"

¿Te atreves?

12 comentarios:

juan andrés estrelles dijo...

Fantástico, de verdad. Perfecto relato de una ¨mascleta¨, que resulta de lo más evocador. Consigues trasmitir plenamente todas esas sensaciones que tanto impactan a cualquiera la primera vez que vives esa sensación. Realmente se ve que lo vives. Así que enhorabuena ya las tienes ahí. Disfrútalas.

Mary (Poppins) (como dice Ali) dijo...

Y yo encalada a 1500km de distancia.....
Aaaaay señor! Llévame pronto...

El guardian del Faro dijo...

Gracias, Jaun Andrés, pienso disfrutarlas.

un abrazo

El guardian del Faro dijo...

¡Marietaaaaaa!
Sabía que lo entenderías....lástima, podrías verlas, pero el olor de la pólvora aún no sale por la tele. ;)

un montón de besos

pseudosocióloga dijo...

Coñe, eso es pasión y lo demás tonterias.Y que vivan las tradiciones.

El guardian del Faro dijo...

Si,Pseudo...y amor. No lo dudes.;D

besos

Fer dijo...

caramba, pues parecía otra cosa... que pasión mamma mia ...!! ;)

Ali dijo...

Mascletà en 3, 2, 1.... :)



(maría, eres una copiona)

El guardian del Faro dijo...

Atrévete a ver alguna Fer, es eso y más. ;D
besos

El guardian del Faro dijo...

¡¡Ali!!...iremos a ver alguna juntas ¿no?.

(no copia, es que le mola)
;DD
besos guapísima

Ali dijo...

Por supuesto :) Es más, si me da tiempo hoy mismo voy, y tengo planeado ir a verlas todas. Total, me pilla de camino a clase :)

Maria dijo...

¡Todo pasión! Ya queda poco. ¡A disfrutar!

Besos